jueves, 27 de enero de 2011

demagogia y ajedrez


LA ALEGRIA

LA ALEGRIA
La vi bajar del cerro con su bolso lila, sonriente, de noche,
En el momento en el que todas la estrellas danzaban en torno
A un eje que ere indescriptible a cada salto de ella las estrellas fugaces la acompañaban,
Y otras le iban indicando el camino a seguir
Ella no era de este planeta se decía en aquella época provenía de Júpiter,
Si dejar lugar a dudas
Al pasar se oían voces de distintos coros femeninos
notan muy agudas vibraban al unisonó en todo el cosmos,
Esta misma que se redacta al escribir estas palabras,
La misma que nos acompaña de niños,
Cuando todo toma un orden ideal en la familia
Ella bajaba bailando por los cerros de Santiago.
Esta era la entrada y la salida para cualquiera que posara sus ojos por allí.
Sin embargo nadie estaba allí presente. Sólo ella.
Era, sin embargo, un ideal.
Para un hombre era femenino, pero para una mujer,
Estaba simbolizada por un hombre vivaz, profundo, con altivos de melancolía
Ocurrió aquella vez que parecía que nunca iba a morir
Y a terminar esta ocurrencia, esta imagen o, para algunos,
Esta lealtad
Ella solo soñaba y bajaba, como dije del cero bailando,
De noche.
En un momento la capturo una flor,
Algo mágica, y la trasladó a otro plano.
El pueblo entero soñaba con ella aquella noche de noviembre.
Por una parte era como una aparición, una bendición,
Sentirla bailar, junto a las estrellas,
al son de coros de vírgenes que exaltaba la memoria en la fiesta
Quienes despertaron de aquel ensueño dudando de ella,
Nunca más fueron capaces de verla ni de oírla,
Y todo el resto de sus días brindó con el ocaso
La agonía, el rencor, y el odio.
Para nosotros, sin embargo, ella seguía su descanso
Sutil y clave para sus vidas
Por la mañana siguiente en todo el pueblo se hablo de ella
La mujeres se sentían ilusionadas
Perdonas y amadas por este deidad
Yo me hallaba soñando con ella,
Mientras camiones militares comenzaron a situar la ciudad
En cuanto vi que ella iba a hacer arrestada, la tomé
Entre mis brazos y la lleve a otro valle
Lleno de duendes
Ahí fue cuando empecé a notar que esta era débil,
Débil como la vida misma, y frágil como un cristal muy fino
La dejé lejos de los camiones militares a salvo de estos
Y el pueblo entero me lo agradeció
A volver sintÍ a mi lado seres de todo tipo
Que me preguntaban acerca de su esencia
Yo solo atinaba a indicarles las estrellas que me movían
Y entonando aquellas también frágiles melodías intentaba trasmitirles toda mi esperanza
Y la fe en la vida
Que esta
Me había indicado
Cuando aparecía el sol la mañana siguiente todos íbamos despertando del ensueño este
“grave como el metal, pura como el diamante pero a la vez frágil como la niñez.”
Ella nos sigue observando, y desde lo alto nos acompaña como una sátira.
Vivirla es nuestro camino así es ella.

lunes, 27 de septiembre de 2010

ADVERBIO

Los datos que aquí nos reconocen,
No yacen súbditos al aquí,
Así como no son visibles,
Las distancias entre las cuales, lo utilizable aún quedaría por razonar
Lo que advisamos como mecánico o
Electrónico, dentro de lo cual, acaso
No seamos capaces de prevenir
Ni de curar, lo insondable, desde
Lo cual, una apariencia, cualquiera
Fuera ella, quedara abnegada a
Lo sutil que exige dicha consonancia
O a lo que actuamos, en dicho marco.

O sea que había que saber diferenciar
Entro lo del aquí, al entonces
O al fenómeno descrito como filtración
Acaso diera en ampararme de la verdad,
De lo locuaz, o de lo que se quiera

Sin embargo hemos llegado antes
A lo que no atañe, así como en el
Versículo que nos diferencia

Pero sin seguir acumulando, esta
Especie de costumbre visual, queda
Como perdonable, lo que nos ofrece
Una ideología doble según porqué,

Ya sin mi fe, ni mi esperanza
Se ven envueltas allí, todo

Lo que ha de esperarse,
En determinadas situaciones, acaso no sea
Más que más falsedad, más ironía,
Y al fin, más dicotomía
Más monólogos, para terminar.
No se sabe bien en donde
Fin.

martes, 29 de junio de 2010

POEMA: EL LIBRO

Poema I

I

Anoche desperté

Junto al libro

De tapas negras

Y viejo

No te detengas, decía

Recuerdas

Aquel momento

Extraño,

Lejano del dolor

En que juntos

Nos encaminamos

Al Entonces?

Lo recuerdas?

Ambos amábamos

La poesía,

Y juntos estudiamos

Queríamos conocer

El ocaso líquido

Fue difícil

Mezclar

Nuestros

Sentimientos

II

Quisiera agradecerle

A Dios

Por mi dicha

Observo los edificios

Y los árboles entre ellos

Buscando frenéticamente

Un silencio más ensordecedor

Y una limpieza más clara

No sé para qué

Luego tanta perfección

Me ahoga

Y mi mente solo quiere destruir

Eso que con tanto ahínco ha formado

Sin embargo ya no juego

Solo medito y busco

Entre los renglones

La sabiduría antigua

Desde aquí te pienso

Y te veo distinto

Y ya no sé que decirte

Eres tu acaso

Más perfecto que

Un diamante

Más puro que un metal

Mas claro que el aire

Mas sublime que una máscara?

En que terminarán tus horas?

Dónde irás en cuanto a ti?

Deja de lado las tareas

Y vuelve a ti

Dentro de ti hallaras tu consuelo

Afuera de aquélla puerta

Un huraño y seco mundo

Nos depara la guerra

En él hombres ya ancianos

Incapaces de reconocernos

Creían habernos visto distintos

Y creían habernos mostrado

Que

En sus conocimientos

Estaban por delante de nosotros

Yo te hablaba

Y ellos miraban

Daban vueltas por las salas

Miraban los autos pasar

Tomaban sus pinceles

Y armaban

Un nuevo drama

Y Así, discutiendo

Junto al lago del desentendimiento

Abrazo al sol y a la luna

Ambos me iluminan

Y celebro esta unión

Habíamos encontrado la paz

Yo los corregía en vuestros insultos

Conocí sus enseñanzas

Entendí que no entendían

Y seguí mi camino

Que me preguntan?

Desde donde están?

A dónde van y con quienes andan?

Que queda por hacer?

A un mundo enfermo

Y que me evita

Con el fin de evitar la verdad

Porque ya he dicho

En las universidades del mundo

Cuanto he aprendido y repetido

Vi los ríos despertar en mi corazón

Y me vi luchar sin sentido

Junto a ustedes he buscado un número

Y sin sentido han dado vuelta la página

Seguiré derramando sangre

Vestido de azul

Y conocida agua

Que rompe con cientos de mares

Me detengo por un instante

Y le ruego que me deje

Éste duda, no sabe cómo hacerlo

La muerte ya me ha acariciado

Ahora conozco su transición más de cerca

Al menos esto pienso

Ya que he aprendido de la profundidad

De la lluvia

Y del objeto de la parodia

Y del astro que nos seduce

Y del pensamiento que se origina

No me dejes, amor

Hace frío, en mi cerebro

Y tengo miedo al caminar

Por viejas ciudades desconocidas

martes, 15 de junio de 2010